Calle En Cuesta

Aparcar en cuesta: trucos para que “cueste” menos

Estacionar el vehículo puede suponer un quebradero de cabeza en algunas ocasiones. Y más, si la situación se complica con factores que no esperábamos como, por ejemplo, tener que dejar el coche en una cuesta. Pero, como nada es imposible y para todo existe una técnica, vamos a ofrecerte unos consejos para que salgas airoso de esta situación sin escuchar ni un solo claxon de los conductores de detrás.

calle en cuesta

Imagina que vas conduciendo por Horta-Guinardó o El Carmel. Aquí la posibilidad de aparcar en un sitio sin pendiente es prácticamente una utopía. ¿Qué haces? ¿Pasar la tarde dando vueltas consumido por el estrés? ¡No! Si ves que el sitio que necesitas para aparcar está en una cuesta, no te dejes llevar por el pánico y piensa que lo más importante es que tú manejes el coche y no al revés, y aquí juegas con ventaja porque eres tú quien tiene los mandos.

En este caso, es muy importante que controles bien el acelerador y el embrague. Siempre que domines este juego de pies para que el coche no caiga cuesta abajo, tan sólo tienes que realizar un aparcamiento normal.

Lo más importante a tener en cuenta es, una vez estacionado, asegurarnos de que cuando regresemos, el coche va a estar en el mismo punto que lo dejamos. Para ello tenemos que observar que, si el coche está hacia arriba debemos dejar metida la primera marcha para evitar que caiga. Por el contrario, si el coche mira hacia abajo, será buena opción dejar puesta la marcha atrás. Si, además, la cuesta a la que nos enfrentamos es de escalador tipo “Al filo de lo imposible”, no estaría de más girar un poco las ruedas hacia la acera. Sólo un poco y asegurándonos de que en la calzada hay espacio suficiente para que ningún vehículo pueda golpear la rueda.

Si sigues estos pequeños consejos, no tienes nada que temer. ¡A la carretera!

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